Manel (Bilboko Kafe Antzokia 20/09/2013)

Ante la duda, comenzaré tal y como aprendimos el sábado que ha de hacerse ‘si no sabéis como empezar, hacedlo así; bat, bi, hiru, lau’.

Y ya está, estábamos en el bote.

Apenas habían comenzado cuando el cantante del grupo y autor de la mayoria de las letras, Guillem Gisbert, nos sorprendió con un discurso atropellado. Haciendo gala de una envidiable capacidad pulmonar y golpes de silabas tónicas contra el micro, explicó: ‘… nos preguntaron ¿Habeís tocado alguna vez en el Antzokia? Y nosotros con cara extrañados ‘¿Antzokia? ¿Eso qué es? Pronto nos dimos cuenta que es aquí dónde hay que venir, así que hemos orientado toda nuestra carrera a tocar en el Antzokia’. Nos mimó, nos hizó la pelota, nos dio todo lo que quisimos y lo vistió con ironía. Nos engatusó de la forma más simple; alabándonos.

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Pero seamos justos, no les hace falta. Tienen un directo impecable al que sus bien construídos trabajos de estudio no acaban de hacer justicia. Y lo saben.

Abrieron con el último trabajo ‘Atletes, baixin de l’ escenari’ y enseguida estábamos chillando ‘Vés bruixot!’. Dieron puntadas para hilar retales de sus tres trabajos dejando entrever un patronaje elegantemente construído y cuidado hasta el detalle. El público disfrutó hasta la extenuación con la exquisita selección de temas a la que nada podía reprochársele. No faltó ninguna.

Nos tocaron la fibra sensible con ‘Mort d’un heroi romàntic’, nos pusieron a chillar ‘Al mar! Al mar!’ y bailamos raro a petición del cuarteto con ‘Teresa Rampbell’.

En Manel todos son protagonistas y ‘cada uno tiene su roll. A mí me tienen miedo.’ nos decía Martí Maymó poco después de bajar del escenario. Así pués rozando la mitad del espectáculo, bastó con un simple ‘Arnau tiene problemas de higiene’ para que bajo un cenital al batería, el escenario quedase despejado. Como si se tratase del efecto contra la grasa del detergente que tenía a los de Villarriba y Villabajo al borde de la obesidad con aquellas comilonas populares sólo para limpiar la vajilla, nos quedamos solos. Y aplaudimos sin parar, no para apoyar su supuesta falta de higiene, si no para agradecer que ellos colaborasen tan activamente en el desastre olfativo que se estaba convirtiendo la nuestra.

Más de una hora después sabíamos que la despedida estaba cerca, pero el buen rollito giratorio que se palpaba, marcaba claramente un retorno sin mayor insistencia. Y así fué; sabíamos que se íban a ir, sabían que íbamos a chillar ‘beste bat’ y lo cierto es que todo fue tal y como se preveía. ‘ Es que nunca sé cómo comportarme en los bises; nos vamos para darle un rollo de misterio… pero no aguanto. Siempre soy el primero que insiste en volver a salir ya’. Nos decía Guillem una vez terminado el bolo.

Volvieron con ‘Aniversari’ nos tocaron la vena sensiblera y respondimos a una “Que demani un desig! Que demani un desig!” y por pedir que no quede; dijeron que quieren volver y que lo harán pronto y nosotros, pues eso, encantados.

(Escrito para bifmradio.com)

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Utzi erantzun bat

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